Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Tú te crees mucho, imbécil! —Una mujer con cara de matona se acercó a Ariadna, quién tenía parte del rostro cubierto, aún. Estaba en el baño de la prisión y fue rodeada por un grupo de mujeres.
—¡Aléjense de mí, ratas asquerosas! —Ella las confrontó y todas empezaron a reír.
—¿Qué te haremos por tu insolencia? —Una







