Con la mirada agachada con cuidado de no tropezarme, una armadura negra se atravesó en mi camino. Al levantar la mirada lo vi, un joven de piel blanca y ojos penetrantes. La cicatriz en su rostro lo hacia verse imponente, apuesto a que sus enemigos en batalla le temen pero yo no. Con un rápido movimiento podría sacar la daga en su cintura y cortar su garganta. La armadura lo hace más lento, un viento fuerte me arranco el velo mi mente no pensaba en sujetar el velo así que solo lo deje pasar. Si