Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa maldita alarma sonó a las cinco de la mañana, y costo de todo mi autocontrol no lanzar mi nuevo celular contra la pared para callarla.
Realmente no era no persona madrugadora, aun sintiéndome fresca por mi ducha de la noche anterior, decidí no bañarme. Simplemente abrí las maletas en la cama y saqué un conjunto de ropa que me pareciera apropiado. A parte del estuche de maquillaje que había traído del departamento.