23. NUESTROS RECUERDOS.
Nuestros recuerdos, ya no ocupan su mente.
DANIEL.
—No puede ser, ¡Dios!, no puede ser—Me llevo las manos a la cabeza., camino de un lado a otro tratando de canalizar mis emociones
—Si Daniel, pasó y en ese accidente perdió al bebé —me afirma sollozando, me vuelvo a llevar las manos a la cabeza, mis ojos se humedecen, mi respiración se vuelve pesada, hasta que reacciono, pero el nudo en mi garganta casi no me deja hablar.
—¿Cómo lo tomó ella? hubiera querido estar con ella en esos momen