Mundo de ficçãoIniciar sessão«¡Maldita sea!»
Marcella se aferró al borde del lavabo con furia. Sus dedos se pusieron blancos por la fuerza, mientras en sus ojos ardía una rabia casi imposible de contener.
Tenía el rostro enrojecido y respiraba con dificultad.
No había una sola parte de ella que quisiera ser molestada en ese momento.
«¡Maldita Luciana!»
La insultó mientras golpeaba la superficie del lavabo recubierto







