Mundo ficciónIniciar sesiónAyra me hizo caso y se coloco un abrigo rojo bastante grueso. Se veía muy elegante y sexy al mismo tiempo. No se si era porque estaba enamorado de ella, pero me parecía que era perfecta.
No quise negar que me molesto que asumiera que éramos novios. Y no porque precisamente no lo quisiera sino porque quería habérselo propuesto de una manera muy especial. Pero negarselo en ese momento iba a hacerle imaginarse un montón de cosas loca







