27.

Ayra me hizo caso y se coloco un abrigo rojo bastante grueso. Se veía muy elegante y sexy al mismo tiempo. No se si era porque estaba enamorado de ella, pero me parecía que era perfecta.

No quise negar que me molesto que asumiera que éramos novios. Y no porque precisamente no lo quisiera sino porque quería habérselo propuesto de una manera muy especial. Pero negarselo en ese momento iba a hacerle imaginarse un montón de cosas loca

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