17.
Estaba tan ansioso de que llegáramos a casa. Había estado pensando en todo el camino de regreso en como colarme a la casa de los Miller, pero ninguna idea parecía factible. Hice hasta un cálculo mental entre la distancia y la altura que había entre la ventana de Ayra y el Árbol de Saman que tenía en frente y aunque tenía una gran posibilidad de lograrlo, ahora mismo no estaba en condiciones físicas para intentar esa maniobra. Mi mano derecha estaba bastante afectada. Justo en