Mundo ficciónIniciar sesión•Rosse Stone.
Recostada en la puerta cierro los ojos y pienso en lo tan cerca que estuvimos de darnos un beso, siento mis mejillas arder y sonrío.
—Ahg, ¡Puto auto, puto claxon que nos interrumpió!—exclamo.
—¡Rosse, que son esas groserías!—me regaña mi abuela, lo que hace que abra los ojos de golpes.
—Lo siento, nona... Es que... Ahg... Olvidalo, me voy a mi habitación.
—Espera, espera...—Nona se acerca—¿Que tal tu cita? ¿Eh?¿Eh?¿Eh?—dice dándome un leve golpe co







