Capítulo 36. Razones de peso.
Alexandra Green
Cuando encendí la luz, se reveló la figura del intruso tirada en el suelo, no habíamos lastimado ni a un extraño, ni a un criminal, ni a un Zombi como pensaba Catherine, sino que habíamos agredido a Von quién se estaba retorciéndose de dolor.
—¡Oh por Dios! —dije llevándome la mano a la boca por un par de segundos.
Hasta que reaccioné, me incliné para revisarlo, un hilo de sangre corría por su frente, agradecí al cielo por no haberle dado tan duro, porque el bate se me resbaló