CAPÍTULO 29. LA HUÍDA

Sin pérdida de tiempo salí del despacho y subí a la habitación que ocupaba con el desgraciado de Nick. Busqué solo mi cartera, no podía llevarme ninguna valija, sino que quería que los hombres de seguridad o demás empleados de Nick se percataran de mi huida y le avisaran. Porque si eso pasaba, ellos le informarían de inmediato y este ordenaría que me impidieran la salida.

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