Mundo ficciónIniciar sesiónMe quedé por un momento recriminándome por lo que acababa de pasar ¡Era un imbécil! No debí decirle esas cosas, pero era necesario que las dijera en voz alta, para poder creérmelas. Porque debía reconocer que estas habían sido las mejores semanas de mi vida. Sophía se había metido profundamente en mi alma, me impregnó de ella y a decir verdad estaba aterrado porque por primera vez no sabía de qué manera







