Era el octavo día de la expedición seguimos en busca de la orquídea, todos los integrantes del grupo incluyéndome estabamos agotados; volver sin haber encontrado la flor no era una opción; hasta ahora pusimos tanto empeño y esfuerzo para encontrar por lo menos un indicio de la orquídea, tal parece que se escondía de nosotros pero hasta con nuestro último aliento teníamos que encontrarla. Caminábamos todos por las riveras del río, ya que la anterior vez el otro grupo fueron acechados por un jagu