Capítulo 129. La petición de Dante.
Inés rodó los ojos, cruzó los brazos y miró a Enrico con una mezcla de enojo y frustración.
—¿En serio, Enrico? ¿Ahora usas a nuestro hijo para manipularme? —preguntó, su tono lleno de reproche.
—No fue manipulación, Inés. Solo necesitaba que me dieras una oportunidad para explicarme, y sabía que Dante es la única persona en el mundo que tú siempre escuchas —respondió, levantando las manos en señal de rendición.
—Lo que sea, Enrico. Solo asegúrate de que Dante pase un buen rato. Porque si haces