Capítulo 33. Me mentiste
Callista se puso de pie, con la mirada clavada en el rostro furioso de Cole, y su propia rabia ardió en su interior.
—¿Quién te crees tú, para venir a mi oficina y gritarme?
La respiración de Cole estaba agitada, sus ojos brillaban de enojo, y tenía los puños apretados.
—Soy tu amigo, Callista —dijo con voz ronca—. Nunca esperé que después de tantos años volvieras a traicionarme por culpa de otro hombre —la acusó.
Callista enarcó una ceja.
—¿Traicionarte?
—¡Sí! La primera vez fue cuando a