FERDINAND LEONARD
Fruncí el ceño, confundida. —Mamá, ¿adónde vas a estas horas? —pregunté, con la voz cargada de confusión y preocupación mientras la miraba.
—¿Adónde más podría ir si no a ver a Charlotte? —respondió casi de inmediato, con un tono que denotaba preocupación y tristeza.
—Necesito verla, Fred, y también necesito consolar a Scarlet. No puedo ni imaginar el dolor que Charlotte debió haber sufrido. Pobrecita… —Su voz tembló al final de la frase, y pude ver el miedo genuino en sus oj