La canción terminó y me levanté para aplaudir.
—¡Esto es increíble! —Corrí para abrazar a Sandra—. Te has pasado, amiga. Fue una verdadera sorpresa pero, ¿por qué? ¿Por la obra?
—Por la obra, ¡por tu éxito! No tuve oportunidad de decirte lo feliz que me puso el saber que estabas de nuevo al ruedo.
—¿Desde cuándo lo organizaste?
—¿Organizarlo yo? ¡No, nada de eso! Yo no fui. Fue ella quien quiso venir…
—¡Hey, tú! —interrumpí a Sandra al ver que Galev se retiraba de la mesa. Lo señalé, le hice ca