Fue solo un fin de semana el que las dos visitantes estuvieron cómo huéspedes en la casa de Elisa Alatorre, solo tres tardes, tres noches y dos mañanas, pero fue tiempo suficiente para que la bisabuela de las pequeñas, junto a la autonombrada nueva tía favorita de las gemelas, llenara la casa de Elisa de cosas que, según ellas, las niñas iban a necesitar, querer o, tal vez, simplemente deberían tener.
Elisa ni siquiera debió pedir ese par de cunas de las cuales se había enamorado a primera vist