CAPÍTULO 66. Una bala en la cabeza
Kolya no dijo una palabra mientras Skyler lo agarraba de la solapa y lo arrastraba hasta el despacho de Eric. Al trillizo fantástico no le tomó mucho tiempo acceder a la computadora y empezar a hacer su magia. Pero después de algunos minutos en que Skyler caminaba por aquella habitación como una fiera herida, Kolya arrugó el ceño y la miró.
—¿Dónde está? —demandó la muchacha.
—Su auto aparece detenido, a menos de un kilómetro de aquí, por la carretera… a lo mejor se le pinchó una llanta o algo…