41. ¿No te concentras cuando te toco?
— No, María, yo no… — intentó decir la dulce Gala, contrariada por lo que acababa de decir María — ¿Por qué está diciendo es?
María sonrió de forma suave y tomó las manos de la joven entre las suyas.
— Muchacha, soy una persona vieja, y sé muy bien que dentro de ti, está formándose un pequeño ser.
Gala negó, soltándose delicadamente de las manos de la mujer.
— María, pero…
— ¿Hace cuánto no menstrúas?
En seguida, la joven hizo cálculos. Era muy regular en aquellos días del mes, y con lo que habí