352. ÚLTIMOS DETALLES
AMET:
Me quedé mirando a mi Alfa, que ahora se había convertido en el dios Mat. Aunque no me había dicho nada, sabía que algo habían hecho y que no me lo querían o no podían decir. Bajé la cabeza, deseando con toda mi alma que no fuera lo que estaba sospechando. Pero no dije nada y miré a Mat fijamente.
—Sé que lo sabes, mi beta. Perdóname por no poder decir más; es por tu protección y la de todos —se detuvo, mirando a lo lejos antes de continuar—. Hoy, en la ceremonia, haré todo lo que pued