Mundo ficciónIniciar sesiónPerla miró la ropa que le había dejado Germaín en la cama, como si de una serpiente venenosa se tratara, le dio treinta minutos para bajar a uno de los salones de la casa, la cual acondicionó como si fuese un bar con tarima y todo incluido, ella debía subirse allí y modelar, lo cual sabía hacer bien, porque por un tiempo ese fue su sueño.
Suspiró con impotencia al levantar las prendas, mucho más p







