Al mediodía, Franco llevaba un caldo de verduras a Sofía, ella todavía seguía dormida y al parecer no tenía intenciones de levantarse, Franco no lo supo pero la joven había derramado una lagrimar de decepción cuándo salió de la habitación
Después de todo, que el hombre a quien entregaste tu pureza te diga que no tiene intenciones de tener una relación, que es un alma libre y todas esas estupideces, cala profundo
¡Levántate dormilona, ya es mediodía, tienes que comer para que te recuperes lo más