El desayuno continuó entre risas de Abelardito que era consentido por sus padres, apenas terminaron, Sasha se volvió de nuevo al despacho, Abigail se llevó al niño a jugar al jardín, pasar tiempo con su hijo le encantaba, pero se le había vuelto costumbre trabajar en los negocios de su familia, se sentía inútil sin hacer nada
Sofía por su parte, estaba por el lado de las caballerizas, le gustaba montar y había venido a buscar un buen caballo, la mansión Diamantis se extendía por varios kilómetr