Abigail llamaba a su hijo una y otra vez pero el bebé extrañamente no respondía a su llamado, el seguía abrazado a su padre, ella no tuvo más que aceptar ir a desayunar con Sasha . - está bien iré, pero iremos a la habitación del hotel en la que me estoy quedando, tampoco me voy a pasear contigo como si fuéramos una familia feliz
Las palabras de Aby le dolían al mafioso pero no estaba en posición de reclamar nada, Franco trajo el auto y los tres subieron en silencio
El pequeño Abelardo chupaba