Horrible final.
Eliot tenía la mirada fija en el televisor. Era todo un amante de las comedias románticas.
Dejó escapar un largo suspiro. Entonces, su móvil comenzó a sonar, el tipo lo tomó entre sus manos, imaginó que el gigantón se comunicaría con él; sin embargo, no creyó que lo haría tan rápido.
—¿Diga? —Forjes respondió al teléfono, sabiendo quién era la persona que estaba en la otra línea.
—¿Dónde está Libia Musso? —Lison no se anduvo con rodeos, su tono de voz era aterrador, quien lo conociera sabría qu