36. “¿Quién vive aquí?”
Aquel malestar me estaba matando.
¿Cuándo iba a terminar esa sensación extraña dentro de mí?
No se sentía bien pensar en que mi corazón ya no estaba ahí y que ahora, tenía el de alguien más. ¿Ella vivía conmigo? O ¿simplemente esta era yo?
Me dirijo hacia el gran ventanal del departamento que la señora Morgan preparó para mí, tuerzo una sonrisa al ver aquellos enormes edificios levantarse frente a mí, ella había elegido una zona residencial, una de las mejores de Nueva York, no me sentía cómoda