Cora coge la tercera llamada y yo entrecierro los ojos hacia ella, aunque no pueda verme. Me doy cuenta de que estaba controlando mis llamadas y de que solo las cogió porque yo nunca la llamaría tres veces a menos que hubiera pasado algo.
"¿Ella?". Escucho su voz preocupada: "¿Qué pasa?".
"¿Dónde estás, Cora?", exijo, dejando que mi tono le diga que no se resista.
"¿Qué...?"
"DÓNDE. ESTÁS".
"Estoy… estoy en la clínica", dice ella. "¿Qué está pasando?"
"Estamos enviando un coche para ti a l