Amaya Bezos
El día del desastre llegó, me visto como un zombie. No lloro, peor aún, tengo los ojos hinchados y enrojecidos de tanto llorar durante toda la madrugada, llevó semanas llorando a mares de todas las formas posibles. No pude pegar un ojo. Mis ojos se secaron junto a la resignación de encontrarme atada de manos antes de ese demonio. No he tenido un segundo de paz desde el regreso de ese monstruo a mi vida.
Podría arriesgarme e ignorar sus amenazas, más no me lo perdonaría. Que me ma