Violet Salvatore
Dormir con Giuliano estando convaleciente fue un martirio porque se quejó toda la noche, seguramente soñando y además porque yo despertaba cada media hora para revisar que todo estuviera bien y también que él no tuviera fiebre.
Unos golpes en la puerta me sobresaltaron un poco pero me apresuré para abrir y así evitar que Giuliano despertara. Frente a mi estaba una de las empleadas.
-Señora Rizzo, ¿Desea tomar el desayuno aquí en la habitación o ir al comedor principal?- La mi