Violet Salvatore
La conversación que tuvimos se extendió por lo que me pareció una eternidad, pero no fue aburrida sino una lucha de poderes para saber quién ganaba ésta batalla. Acabé perdiendo y durmiendo con su pecho pegado a mi espalda, totalmente envuelta en el calor que su torso y brazos tatuados me brindaban.
Él no había cambiado, seguía siendo la misma bestia de la que me había enamorado y no sabía si eso era malo o bueno. Giuliano no había nacido para ser un príncipe, era más bien un