Ella era mía. Cuando bebí de ella es como si mi cuerpo volviera a sentir todo, había vuelto a la vida, mi corazon latía sincronizado al de ella. Suny me había aceptado, ella había bebido de mí, aunque debía hacerlo con regularidad por un tiempo, no me preocupaba. Anoche no pude quitarle las manos de encima, ni aunque cuando se desmayo. No podía alejarme de ella.
-buen día mi pequeña alborotadora-dije suavemente besando su cuello, que estaba a carne viva por las veces que la mordí anoche.
-no-dij