34~ La formadora.
Carlos se acomodó en el mueble de la casa de los Dicarlo en Italia, Gio estaba sentado a su lado y él se aguantó las ganas de estirar la mano y agarrar la del pelirrojo para calmarse un poco.
Al otro lado estaba Franco, y Carlos podía sentir la tensión en el cuerpo del mafioso, y aunque no podía verlo, sabía que Carlos estaba ahí.
Ya se sentía mejor, el miedo que le había dado ver a Aurora de esa forma le detonó una especie de ataque, y no lograba entender del todo por qué era tan grave que hub