POV de Liara
—Sí… Dios, sí —admití sin aliento, empujando hacia atrás con más fuerza—. Fóllame más duro. Hazme sentirlo todo.
Obedeció sin decir una palabra, acelerando hasta un ritmo brutal. Mi culo rebotaba con cada impacto, su pelvis chocando contra mis nalgas como si estuviera castigándolas por cada momento negado.
La cama crujía debajo de nosotros, el cabecero golpeando la pared al ritmo de sus embestidas. El sudor nos cubría la piel, haciendo cada deslizamiento y roce más suave, más calie