Mundo de ficçãoIniciar sessãoEthan
Cuando Mariana abrió la puerta de mi oficina, a punto de irse no solo de mi oficina, sino también de mi vida, no pude pensar en nada más que en decirle lo que sentía. Necesitaba escucharme desesperadamente, y no me importó en absoluto declararme a la mujer de mi vida delante de otras personas, independientemente de quiénes fueran.







