Mariana
Cuando salí de casa decidida a ir a la empresa de Ethan y decirle unas cuantas verdades merecidas a ese cretino arrogante, no podía imaginar que una vez más lo sorprendería en compañía desagradable, y una vez más estaba presenciando con mis propios ojos cuánto es un gran canalla.
Aun así, la expresión de verdadero horror en el rostro de Ethan podría considerarse hilarante para algunos, pero no para mí, que estaba completamente poseída por la rabia ante tanta falta de escrúpulos de su pa