76. ¿Puedo confiar en ti?
Alaric
El silencio en la habitación se siente distinto después del caos. No es vacío, es descanso. Estoy recostado contra el cabecero, con Lyra entre mis piernas, su espalda apoyada en mi pecho y mi brazo rodeándole la cintura. Su respiración es lenta, acompasada con la mía.
Afuera el palacio sigue en tensión, lo sé, pero aquí dentro hay una burbuja frágil de calma que no quiero romper. Apoyo la barbilla en su hombro y cierro los ojos un instante, permitiéndome sentir el calor de su cuerpo con