20. Bajo ataque
Lyra
No debería estar aquí.
Eso es lo único que piensa mi mente mientras bajo las escaleras apresurada, sujetando el borde del vestido para no tropezar. El castillo ya no se siente como un hogar —si es que alguna vez lo fue—, sino como un animal herido.
Todo corre.
Guardias. Guerreros. Doncellas.
El sonido de pasos apresurados resuena por los pasillos de piedra, mezclado con órdenes gritadas, puertas que se abren y se cierran de golpe, el eco metálico de armas siendo desenvainadas.
—¡A la habita