Renato al ver las medias, se puso pálido y rápidamente las guardó en su bolsillo, diciendo con firmeza: —Esto es un producto de mi empresa. Voy a hablar con un cliente más tarde y necesitaba llevar unas muestras.
Lucía comenzó en ese instante a dudar de Renato y su corazón dio un vuelco total.
Solo quería terminar esa comida lo más pronto posible y llamó a Juan: —Vamos a comer, no digamos más.
Al ver la extraña reacción de Lucía, Renato se apresuró a explicar, visiblemente nervioso: —Lucía, de