Juliana se frotó la cabeza y comenzó a recordar lentamente: —Fui a buscar a Juan y de repente alguien me tapó la boca y la nariz por detrás.
—Había un fuerte olor a medicamento y me sentí muy cansada.
—Cuando desperté, estaba aquí.
María, muy furiosa, dijo: —¡Eres una verdadera tonta! Juan te drogó para dejarte inconsciente.
—Si no fuera por Leonardo que apareció y retrasó un poco el tiempo, ahora mismo estarías en graves problemas, ¿te das cuenta?
—Deberías agradecerle a Leonardo, Juan lo lasti