Punto de vista de Liora
La voz a mis espaldas me paraliza.
Me giro lentamente.
Mi corazón se niega a aceptar lo que ven mis ojos.
Porque quien está frente a mí no es un desconocido.
No es un enemigo para el que me preparé.
Es alguien en quien confiaba.
Alguien que se sentó a mi lado cuando lloraba.
Alguien que me dijo que por fin tenía una familia.
Alguien que me ayudó a creer que pertenecía a algún lugar.
“Gerald…”
“Mi jefe…”
El nombre escapa de mis labios en silencio.
Está allí, tranquilo.
De