Scarlett Ashford
Me quedé de pie en medio de la Suite Azul, con la maleta abierta a mis pies, que parecía una boca abierta esperando para tragarme entera. Abajo, podía oír la voz grave y apagada de Preston gritando órdenes al personal, un sonido que hacía vibrar el suelo bajo mis pies con tensión.
Tenía minutos, quizá segundos. Pasé el pulgar por el lomo agrietado del diario. Era la voz de Bianca, la única pieza del rompecabezas que tenía que no procedía de un Blackwell. Si había un arma escond