**Punto de vista de Elena**
Él no se movió. Se cernió sobre mí, sus labios rozaron los míos, pero se negó a ir más lejos. Sus manos temblaron un poco en mi cintura; se sentía como si se estuviera conteniendo.
Estaba asustado. El hombre que hizo temblar a toda la ciudad tenía miedo de hacerme daño.
La idea hizo que mi corazón golpeara contra mis costillas. No quería que tuviera cuidado. Lo necesitaba mucho. Mi cuerpo estaba en llamas. Mis bragas estaban empapadas, la tela se pegaba a mi