—Oh, terminaste temprano —dijo Aliyah triste, bebiendo su jugo y colocándolo en la mesa a su lado—. ¿Nada serio? —miró a su hijo que se había unido a ella.
Asher se mordió los labios y apartó la mirada de ella, pensando en cómo expresar sus palabras y acercarse a ella sin que explotara. —En realidad, lo que quería hablar con papá, dijo que sería mejor si yo hablara contigo primero.
—Oh —respondió Aliyah, su rostro se puso serio mientras se sentaba en la tumbona en la que había estado relajánd