Todos los reunidos en el jardín guardaron silencio cuando vieron al hombre que llevaba a una mujer vestida de blanco salir por la puerta. Habían tenido el entierro a propósito de noche para que los Nightwalkers que quisieran asistir pudieran hacerlo sin preocuparse por el sol.
Edward caminó por el pasillo que había sido alfombrado con rosas blancas hasta un ataúd blanco con bordados dorados. En la parte superior del ataúd había una estatua de un lobo blanco con los ojos azules más penetrantes.