Debbie
A la mañana siguiente, me vestí con especial cuidado. Elegí un traje de sastre elegante y poderoso en un tono gris carbón oscuro. Me maquillé a la perfección, asegurándome de ocultar la marca morada de mi cuello con corrector de alta cobertura. Aunque Black ya la había visto, no quería ir por ahí mostrándole al mundo que ahora era una ‘promiscua’ o como sea que Black lo llamara.
Conduje hasta la empresa, con el corazón dándome vuelcos en el pecho. Cuando crucé el vestíbulo principal,