Debbie.
Ya era de noche y yo estaba en mi habitación. Me había quedado aquí todo el día porque quería estar sola, conmigo misma.
Se lo dije a los chicos y, hasta ahora, ninguno me había molestado.
No quería que nadie entrara. No quería distracciones. Solo quería reflexionar sobre mi vida.
El Gran Alpha me había mandado a llamar y, aunque quisiera negarlo, estaba muy, muy segura de por qué lo había hecho. Sabía por qué me citaba, y sabía que era para interceder.
Solo de pensarlo, la mente m