Punto de vista del autor
En una habitación en penumbra, carente de luz.
Un hombre permanecía de pie en una estancia amplia, casi como un salón, mirando por la ventana hacia las brillantes y titilantes luces de la ciudad; tenía un cigarro en la boca y el humo se arremolinaba en el aire.
A los lados había unos cuantos guardias enmascarados, cada uno de ellos fuertemente armado.
De repente, tres hombres entraron, colocándose uno al lado del otro en línea recta.
—Jefe —saludaron al unísono.
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