Adriana sintió cómo el mareo desaparecía poco a poco. Se enderezó y dijo:
—No es nada.
Fue entonces cuando notó que tenía un pequeño rasguño en el dedo, con un poco de sangre.
—¡¿Cómo esperas que crea que no es nada?! Si no te sientes bien, deberías descansar más. ¿Para qué viniste tan rápido? —Ricky dijo, preocupado.
Encima de ellos, una cámara de seguridad captaba todo. En la sala de monitoreo, un hombre con porte firme y presencia imponente observaba la pantalla. Hizo zoom en la image