Al escuchar la advertencia sobre la cárcel, Gracia sintió sus piernas endebles y casi se cayó al suelo. Si iba a prisión y quedaba con antecedentes penales, el duque Guillermo cortaría toda relación con ella como su hija… ¡Su vida estaría arruinada!
¡No podía permitirlo!
Gracia se puso pálida, y sus ojos reflejaban miedo mientras miraba a José, tratando de rogar por compasión. Pero José no tenía intención de prestarle más atención y se dio la vuelta para irse:
—¡De ahora en adelante, no qu