—¡José!
Gracia estaba muy sorprendida. No esperaba ver a José ahí esa noche.
De hecho, ni ella ni Adriana entendían por qué José salía del salón de la cena.
José ignoró a Gracia y se acercó a Adriana, preguntando con un tono más tranquilo, diferente a su actitud de antes:
—¿Qué te dijo ella?
Adriana se sentía muy mal, con el cuerpo tenso. No dijo nada. José notó que ella no estaba bien y, sabiendo que Gracia siempre traía problemas, hizo un silbido fuerte.
Justo después, su carro se